Ribera no multará a las eléctricas por el vaciado de embalses en verano

Ribera no multará a las eléctricas por el vaciado de embalses en verano

La letra pequeña de las concesiones hidroeléctricas: límites en el uso del agua y ampliaciones que alejan la caducidad

El Ministerio de Transición Ecológica no multará finalmente a las grandes eléctricas del país por el vaciado de los pantanos realizado el pasado verano para generar electricidad en pleno episodio de precios de la luz récord. El departamento que dirige Teresa Ribera lleva meses trabajando en distintos expedientes juntos a las confederaciones hidrográficas afectadas tras detectar en agosto una fuerte reducción del caudal de varios embalses. La propia Ribera llegó a interrumpir sus vacaciones para calificar de «escandalosa» la actitud de eléctricas como Iberdrola en el embalse de Ricobayo, en la provincia de Zamora.

Sin embargo, los informes jurídicos solicitados por la vicepresidenta ecológica sostienen que no hay margen para multar a las compañías, ya que no incumplieron lo estipulado en las concesiones firmadas hace décadas para la construcción y operación de los distintos embalses. Fuentes de Transición Ecológica explican a EL MUNDO que el expediente de Iberdrola -el vaciado que más revuelo generó por la oposición vecinal- no está aún cerrado, pero añaden que si no hay cambios de última hora próximamente será archivado.

En todo caso, Ribera no quiere que la situación vuelva a repetirse y está trabajando en un código de buenas prácticas para que los grandes grupos energéticos del país se comprometan a no hacer un uso abusivo de los embalses. Este reglamento será de adhesión voluntaria y parecido a los que regulan en el caso de la banca la venta de productos financieros o la reestructuración de la deuda ligada al Covid.

El protocolo se sumaría a los límites introducidos por el Gobierno en el real decreto que intentaba hacer frente a la subida de la luz en septiembre y que contienen el uso del agua con fines eléctricos a través de dos vías: el establecimiento de una cota mínima que nunca podrá ser desembalsada y la limitación a un máximo de caudal mensual para la turbinación.

Transición Ecológica justifica la medida alegando que en España cada vez llueve menos y cobra más importancia la implementación de una gestión hidráulica «racional». «Los datos evidencian una reducción de las aportaciones producidas en la serie hidrológica posterior a 1980 (1980/81-2017/18), respecto a la serie de los cuarenta años previos (1940/41-1979/80), del orden del 11% como valor medio para el conjunto de España, aunque esta cifra alcanza el 22 % en cuencas como el Tajo o el Guadiana», señala el texto que regula la gestión de los embalses.

Por su parte, las compañías eléctricas señaladas siempre han defendido que no se extralimitaron en el uso de los recursos hídricos y cumplieron con la normativa que regula las concesiones. Iberdrola alegó que la utilización del agua para generar electricidad intentaba frenar la entrada de otros recursos fósiles más caros como el gas, y recordaban que la finalidad de embalses como el de Ricobayo es precisamente la generación energética.

Fuentes de Transición Ecológica entienden este argumento, pero no ven razonable que un embalse pierda un 70% de su agua almacenada en apenas seis semanas. Las eléctricas responden que es algo que ha ocurrido en otras ocasiones, y vinculan la polémica en esta ocasión con el hecho de que el vaciado se produjera en pleno mes de agosto y fuera incompatible con las actividades recreativas en la zona en plenas vacaciones.

El hecho de que el Ministerio de Transición Ecológica no sancione a las eléctricas no implica que su gestión se libre de toda multa. Las autonomías también tienen capacidad sancionadora. De hecho, la Xunta de Galicia sancionó el pasado mes de septiembre a Iberdrola y Naturgy por el vaciado de cuatro embalses en las provincias de Orense y Lugo, alegando que la actitud de las empresas podría haber afectado a la fauna piscícola. La sanción fue de 25.000 euros por embalse.

Además, la consejería de Medio Ambiente gallega incoó un expediente a la Confederación Hidrográfica Miño-Sil, dependiente de Transición Ecológica, no cumplió con su responsabilidad de vigilar el impacto en la fauna ante vaciados como los que se produjeron en estos embalses.

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