Nicaragua rompe relaciones con Taiwán: «En el mundo solo existe una sola China»

Nicaragua rompe relaciones con Taiwán: «En el mundo solo existe una sola China»
Redacción BBC News Mundo

1 hora

Fuente de la imagen, Getty Images

«En el mundo sólo existe una China», dijo en una conferencia de prensa el ministro de Relaciones Exteriores de Nicaragua este jueves.

A través de un comunicado, leído por el ministro Denis Moncada, el gobierno de Daniel Ortega anunció su decisión de romper sus lazos diplomáticos de larga data con Taiwán para asegurar su lealtad a Pekín.

«La República Popular de China es el único gobierno legítimo que representa a toda China y Taiwán es parte inalienable de todo el territorio chino», dice la misiva.

Y agrega que Nicaragua «rompe a partir de hoy las relaciones diplomáticas con Taiwán y deja de tener cualquier contacto o relación oficial».

El gobierno de Nicaragua estableció relaciones diplomáticas con Taiwán, alejándose de China, en la década de 1990, cuando Violeta Chamorro asumió el poder tras derrotar en las urnas al régimen sandinista de Daniel Ortega.

Hasta hace pocos meses Ortega había mantenido estrechos lazos de cooperación con Taipéi desde que retornó al gobierno en 2007.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de China aplaudió la decisión de Nicaragua y reestableció los lazos diplomáticos con el país centroamericano, según informó Reuters citando medios estatales chinos.

«Doloroso y lamentable»

Taiwán, por su parte, calificó la decisión nicaragüense como «dolorosa», según informó la agencia de noticias Reuters.

«Para salvaguardar la soberanía y la dignidad nacional, mi país ha decidido dar por terminadas las relaciones diplomáticas con la República de Nicaragua», expresó en un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores de Taiwán.

«A partir de ahora, cesarán los programas de cooperación y asistencia bilateral y el personal de la embajada de Taiwán y el equipo técnico serán evacuados», agregó.

La cooperación entre las dos naciones ha estado enfocada principalmente en temas de salud, agricultura y vivienda social. Y varias empresas taiwanesas se han establecido en Nicaragua desde la década de 1990.

«Taiwán siempre ha sido un amigo leal y confiable de Nicaragua», expresó el canciller taiwanés y afirmó que el gobierno de Ortega «desatendió muchos años de amistad entre los pueblos de Taiwán y Nicaragua», lo que es «muy lamentable».

La decisión de Nicaragua deja a Taiwán con solo 14 aliados diplomáticos formales, frente a los 21 que tenía antes de que la presidenta taiwanesa Tsai Ing-wen asumiera el cargo, en mayo de 2016.

Honduras, Guatemala y Belice son los últimos aliados de Taiwán en Centroamérica.

Sin embargo, la recién elegida presidenta de Honduras, Xiomara Castro, quien asumirá el cargo el 27 de enero, se comprometió durante su campaña a romper relaciones con Taiwán a favor de Pekín, aunque no ha repetido esta promesa desde su elección.

Las tropas nacionalistas chinas se refugiaron en Taiwán en 1949 después de su derrota ante los comunistas. Desde entonces, el gobierno de China ve a Taiwán como una provincia separatista que, tarde o temprano, se reunificará al país continental.

Aunque muchos taiwaneses subrayan que quieren mantenerse independientes, Pekín insiste en que ambos pueblos pertenecen a la misma familia china y que la independencia de Taiwán es inviable.

Esta tensión entre las dos naciones ha permeado la política global, convirtiéndose casi que en un indicador del estado y movimientos de las relaciones internacionales.

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Tensión para Nicaragua

La decisión del gobierno de Daniel Ortega ocurre en un contexto de tensión para la nación centroamericana.

Hace tres semanas, Nicaragua anunció su decisión de abandonar la Organización de Estados Americanos (OEA), a la que acusó de actuar en contra de sus principios, después de que el organismo aprobara una resolución de condena de las elecciones presidenciales, realizadas a principios de noviembre.

Ortega resultó reelecto para un cuarto mandato consecutivo con 75% de los votos mientras la mayoría de la oposición había sido detenida o se había visto obligada a buscar el exilio.

La OEA cuestionó las elecciones y afirmó en su momento que «no fueron libres, justas ni transparentes y no tienen legitimidad democrática».

Tanto la OEA como la Unión Europea (UE) le han exigido la liberación de la centena de civiles presos.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, calificó de «pantomima» dichos comicios, lo que ha aumentado las tensiones entre los dos países.

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