Justicia española avala el despido de una trabajadora que no se negó a ir a la oficina por miedo al coronavirus durante el primer confinamiento

Justicia española avala el despido de una trabajadora que no se negó a ir a la oficina por miedo al coronavirus durante el primer confinamiento

A pesar de que la empresa implementó medidas de protección, la empleada alegó el miedo a transmitirle el nuevo virus a sus padres mayores y pidió trabajar a distancia.

El Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad de Madrid ha sentenciado que el miedo a contraer el covid-19 no exime del deber de presentarse en el puesto de trabajo y ha estimado como procedente el despido de una trabajadora que no acudió presencialmente a su oficina durante dos días de marzo y uno de abril de 2020, durante el primer y más estricto confinamiento decretado en España tras el estallido de la pandemia del coronavirus.

El alto tribunal madrileño puso como condición que la empresa asegure los medios de protección adecuados, algo que considera garantizado en este caso, ya que la compañía suprimió las visitas, facilitó mascarillas y gel de manos desinfectante y permitió un régimen de teletrabajo generalizado, salvo una persona que debía trabajar de forma presencial en cada turno de trabajo para dar soporte al resto. 

La trabajadora despedida era fija y desempeñaba labores administrativas en la empresa desde 2018. Cuando se decretó el estado de alarma en marzo de 2020, comunicó que no asistiría presencialmente, sino que teletrabajaría por responsabilidad, ya que tenía que cuidar de sus dos padres mayores y enfermos y tenía miedo de contraer el nuevo virus y transmitírselo, en un momento en que la mortalidad de las personas ancianas era enormemente alta, en especial, en los geriátricos de Madrid.

La empleada «decidió voluntariamente no acudir a su puesto los días señalados. Y ello ofreciendo justificaciones que nada tenían que ver con una situación de especial vulnerabilidad», concluyó el tribunal.