Expectativas y precios altos ante la fiebre por comprar vivienda: «Las casas están disparatadas»

Expectativas y precios altos ante la fiebre por comprar vivienda: «Las casas están disparatadas»

Apenas 10 metros separan a José Lorenzo de la pareja que forman Mari Carmen y Javier. José busca una vivienda baja con jardín en la almendra central de Madrid, mientras que Mari Carmen y Javier quieren una casa más grande y espaciosa a la que mudarse fuera de la capital ahora que su pequeño acaba de nacer. Cerca de ellos camina también José Aguilar, un joven cuya empresa compra casas y propiedades para venderlas después a clientes como José, Mari Carmen y Javier.

Todo esto ocurría ayer en uno de los rincones del pabellón de Ifema donde estos días se celebra Sima, el Salón Inmobiliario de Madrid en su edición de otoño. La escena en sí es una metáfora de la jornada: expectativas y precios muy altos ante una oferta que, aunque elevada, no satisface el enorme fervor con el que acuden compradores y vendedores. Los primeros, con la esperanza de adquirir la casa de sus sueños, y los segundos, con la idea de hacer un negocio redondo.

Unos y otros se movían ayer entre los más de 70 stands repartidos por el recinto, un trajín que resumía bien la actual situación del mercado de la vivienda en España: nadie quiere perder el nuevo tren del ladrillo.

Hemos venido por primera vez para ver lo que había en la feria, pero no por necesidad, porque al ser viviendas de este tipo que están cercanas a Madrid, desde el coronavirus se han vendido solas

Carmen Alía

Lo cuenta Carmen Alía, una veterana del sector que ha acudido al Salón para comercializar una promoción de viviendas en Los Ángeles de San Rafael (Segovia). Como explica a quienes se acercan hasta ella, se trata de chalés pareados de una planta, parcelas a partir de 420 metros «con diseño muy moderno», y con dos, tres y cuatro dormitorios. «Hemos venido por primera vez para ver lo que había en la feria, pero no por necesidad, porque al ser viviendas de este tipo que están cercanas a Madrid, desde el coronavirus se han vendido solas», explica a EL MUNDO. Mientras ella responde en la capital, hay otras 10 visitas programadas en el chalé piloto de la promoción, cuyo precio empieza a contar en 219.000 euros.

No es lo que está buscando José Lorenzo, el señor que quiere un bajo con jardín en la almendra central de Madrid. «Vengo buscando algo muy concreto que me cuesta mucho encontrar porque me gusta vivir en el centro, pero tener un jardín en el domicilio allí es un lujo», comenta mientras camina cargado de bolsas. Tiene un presupuesto aproximado de 850.000 euros.

El problema de Mari Carmen y Javier es el contrario. Ellos sí encuentran viviendas que se ajustan a lo que buscan, pero «los precios están disparatados», dice Mari Carmen. Al contrario que José, la pareja vive de alquiler en la gran ciudad y busca algo más amplio y luminoso en la periferia para trasladarse con su bebé recién nacido.

Quienes han acudido al Sima en ediciones anteriores aseguran que el Salón «ya no es lo que era». La pandemia todavía frena la asistencia de muchas firmas, pero eso no le resta interés para muchas personas que aspiran a encontrar buenas alternativas en este renovado boom que vive la vivienda en España.

Y no sólo alternativas de compra, como explica una pareja de jóvenes de Madrid que prefiere no dar su nombre y que ha venido a buscar una casa de alquiler para sus próximas vacaciones de verano en el norte del país.

«Lo que estamos viendo en estas primeras horas de la feria es un reflejo de lo que está pasando este año con la vivienda y del gran interés que hay», comenta Raquel Carretero, delegada de la comercializadora Básico Home en la zona centro de Madrid.

«Hemos tenido un 2021 bárbaro. La tendencia se ha visto en los números de vivienda vendidas este año, aunque el gran cambio lo hemos notado en el tipo de vivienda que demandan los clientes», añade. «Antes daban prioridad a la ubicación y ahora es primordial una buena terraza, luz y que sean espacios vivideros para las familias. Todo este producto se ha vendido muy bien este año», asegura.

Raquel apunta otro de los cambios que más le han llamado la atención en esta edición. «Normalmente tenemos alguna oferta que hace de gancho para atraer a los asistentes, pero esa estrategia no está siendo necesaria ahora. A diferencia de años anteriores, en los que teníamos que ofrecer por ejemplo los gastos de escritura gratis, este año vemos que no hace falta hacer nada así, ni en el Sima ni en el día a día», relata. Pese a ello, ofrecerán gratis los gastos de escrituración a todas las ventas que se produzcan en el Sima y que tengan como destino la costa española.

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