La primera gran final de Xavi se disputa contra un rival de infausto recuerdo, el Bayern de Múnich. El Barça se la juega: sólo le vale la victoria frente al conjunto bávaro si no quiere echar cuentas del partido entre Benfica y Dinamo de Kiev. Si vence en el Allianz, estará en la segunda fase de la Champions; si empata o pierde, puede verse devaluado a la Europa League. No hay margen.