Thales lanza un sistema para detectar e inhibir drones en caso de amenazas

Ante la creciente amenaza de vehículos aéreos no tripulados en espacios como aeropuertos o edificios militares, la empresa Thales junto a Droneship han desarrollado el «Horus Captor», un sistema de inhibición de drones que permite detectarlos a 5 kilómetros de distancia e incluso neutralizarlos. EFE/Thales

Marugán (Segovia), 24 may (EFE).- Ante la creciente amenaza de vehículos aéreos no tripulados en espacios como aeropuertos o edificios militares, la empresa Thales junto a Droneship han desarrollado el «Horus Captor», un sistema de inhibición de drones que permite detectarlos a 5 kilómetros de distancia e incluso neutralizarlos.

En concreto, este nuevo sistema es capaz de detectar, clasificar, identificar y neutralizar microdrones, aquellos que tienen un tamaño de 30×30 cm a unos 4 o 5 kilómetros de distancia, algo «imposible» para un radar normal, tal y como reconoce el responsable de producto de Thales España, Gonzalo Aréchaga.

De hecho, lo ocurrido en el aeropuerto londinense de Gatwick el pasado diciembre, cuando la aparición de dos drones cerca de la pista obligó a suspender los despegues y aterrizajes afectando a miles de pasajeros y más de 240 vuelos, es un ejemplo de la «amenaza» que pueden suponer este tipo de dispositivos, según explica el experto.

El riesgo en aeropuertos se une también al de la seguridad militar, pues en 2017, el dron de un fotógrafo profesional se coló en el portaaviones más grande de la armada real británica (HMS Queen Elizabeth) sin que nadie lo percibiera. Además, más recientemente, en agosto del año pasado, dos drones irrumpieron en un acto mientras el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, pronunciaba un discurso en Caracas.

Sin embargo, a pesar de la grave amenaza que suponen, Aréchaga asegura que el 95 % de los incidentes «no son con mala intención», sino que se deben a un uso «negligente» de gente que se mete «donde no debe», al desconocimiento o a su incapacidad para manejarlos correctamente.

De un modo u otro, las cifras revelan que los drones han venido para quedarse y es que a nivel mundial el año pasado las ventas de drones alcanzaron un valor de 8.000 millones de euros y se espera que lleguen a 12.000 millones en 2021, según datos de Thales.

«Ahora mismo hay unos 10.000 drones de uso profesional en Europa y para 2035 se calculan unos 400.000 drones», asegura Aréchaga, que augura que su uso proliferará.

Por ello, Thales ha desarrollado un completo sistema antidrones, que incluye el radar «Squire», el sistema optrónico «Gecko» y la estación de trabajo de fusión de datos «Horus X», además del sistema de neutralización de drones de la compañía DroneShield.

Según explica, la primera fase a la hora de responder a la posible amenaza de un dron es la detección, para lo que se utiliza un radar y un radiogoniómetro (equipo que detecta señales de radio e informa de dónde viene esa señal).

El responsable de Thales señala que el sistema también es capaz de clasificar los drones a través de un sistema optrónico con cámara térmica que permite identificarlo y ver si, por ejemplo, lleva algo colgado que puede suponer un «grave peligro».

«Para neutralizar el dron, el método más eficaz hoy en día es la inhibición, es decir, cortar la emisión de la señal de radio», afirma, ya que normalmente cuando se quedan sin señal de radio, o bien aterrizan o se dan la vuelta.

Para Aréchaga también es importante «identificar de dónde proviene la amenaza», es decir, quién maneja el dron y desde dónde.

«Existen varias medidas que se pueden complementar para neutralizar estos dispositivos como lanzadores de redes de corto alcance, armamento en el entorno militar e, incluso, en el caso de que lo permita la legislación, se puede mandar señales falsas de GPS para obligar al dron a modificar la ruta y llevarlo a donde queramos», sostiene Aréchaga.

Además, apunta que este tipo de sistemas son muy útiles para infraestructuras críticas como pueden ser edificios gubernamentales, centrales de energía, instalaciones militares, prisiones o espacios abiertos, además de aeropuertos.

El sistema está diseñado para proteger un ángulo de 90 grados aunque se puede hacer una revisión completa de 360 grados y tiene una cobertura de detección de entre 4-5 kilómetros, dependiendo de la condiciones, y una neutralización con el inhibidor a 2 kilómetros de distancia.

El tiempo de reacción es «decisivo», ya que a 2 kilómetros de distancia, un dron que vaya despacio (20 kilómetros por hora) da un tiempo de reacción de 360 segundos, pero un dron de carreras, que va a 120 kilómetros por hora, a 2 kilómetros de distancia da 60 segundos de reacción y a 500 metros tan solo 15 segundos.

«Si alguien viene con mala intención, no tengo mucho tiempo para tomar decisiones. Por ello es tan importante contar con un sistema que nos permita tomar una decisión sobre qué hacer», agrega Aréchaga, que ve que estos dispositivos podrían ayudar mucho en desfiles, manifestaciones, eventos deportivos y grandes aglomeraciones.

Tanto el software como el sistema «Gecko» han sido desarrollados completamente en España e incluso el sistema ya está desplegado y en operación en un país del sudeste asiático.

José Carlos Rodríguez